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Hoyo en uno: la emoción más grande del golf. Una casi imposible

Hoyo en uno: casi un imposible.

La alegría y satisfacción de un hoyo en uno o es única, incomparable, maravillosa, increíble dicen, claro, los que lo han conseguido.

17 Jul, 2019
¡Ah, esa proeza de los golfistas llamada hoyo en uno!

Hay muchos placeres en un curso de golf, pero ninguno como un hoyo en uno.

Por @ElFerFrever: golfista en serio y licenciado con placa en la entrada de su oficina.

El otro día, Jack Nicklaus subió en su Twitter una foto donde sale un feliz Kid Rock a su lado celebrando el primer hoyo en uno de su vida. Robert James Ritchie tiene 48 años y más de 20 de practicar asiduamente el golf. 

Independientemente de que las dos celebridades han tocado grandes alturas en sus respectivos campos, la sonrisa es la misma que la de cualquier persona de a pie.

La alegría y a satisfacción de un hoyo en uno o Hole in one, es única, incomparable, maravillosa, increíble dicen, claro, los que lo han conseguido. 

Es quizá la situación de juego más conocida del golf y, por otro lado, como Nessie, se duda incluso de su existencia porque son pocos los que han visto uno y muchos menos, los que lo han conseguido.

Por ejemplo, la estadística indica que un profesional conseguirá un hoyo en uno después de 3,000 intentos, mientras que usted y yo, querido lector, tendremos chance en uno de 12,000.

Kid Rock celebrando su primer hoyo en uno junto a la leyenda Jack Nicklaus.

La receta para conseguir lo imposible.

Para obtener este logro, uno de los más complicados del deporte profesional, se necesitan varias cosas.

En primer lugar un par tres, uno de esos hoyos cortitos: casi siempre son de 70 a 300 yardas donde se puede llegar al green, casi siempre pequeño, de un solo golpe.

Después, necesitas elegir un hierro del uno al nueve, es decir, corto (9) o largo (1) según tu pegada, e intentar que al golpear la bola se eleve y vuele sin contratiempos esos cien metritos.

Y claro, que caiga en ese cenicero llamado green y no rebote como si golpeara el techo de un auto, o ya sea sin bote o con uno, dos, tres o los que sean.

Finalmente, que se escurra y termine entrando en el pequeño agujero de 10 centímetros de diámetro que sólo puedes distinguir desde el lugar donde estas por la referencia que te da el banderín que lo acompaña.

Andrew Magee realizó el único hoyo en uno en la historia del PGA Tour…¡en un Par 4!

Consecuencias de tocar los cielos del golf.

Una vez realizado todo esto con éxito, comienzas la triunfal caminata al green, cruzando el fairway como César cruzando el Rubicón. Ojalá vayas acompañado, porque si no, de poco vale si no hay a quien presumirle o «fantochear».

Llegando al hoyo, recoges tu bola, miras al cielo y sientes el aplauso no dado de la afición, te vanaglorias, haces una pequeña reverencia, te anotas alegremente en la tarjeta un Eagle, que son dos golpes menos en el hoyo y según las buenas costumbres, te toca invitar los tragos al final de la ronda.

Alea jacta est.

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