Reforma, el periódico de los infundios y mentiras contra López Obrador

Reforma tiene una línea editorial e intereses particulares. Al igual que Proceso, La Jornada, Exclésior, etc. Lo que es perfectamente normal.

14 May, 2020

El diario Reforma siempre dando nota.

Reforma tiene una línea editorial e intereses particulares. Al igual que Proceso, La Jornada, Excélsior, etc. Son medios privados, negocios de la información.

La forma de competir y ganar en la industria es a través de tu contenido porque así generas la venta de ejemplares, suscripciones y publicidad.

Cada medio contrata columnistas con prestigio o con cierta audiencia, la cual atraen hacia el medio. Ellos no tienen una línea con el medio, sino que ejercen su libertad de opinión y ambos se benefician.

Escribí antes: Manifestaciones: no valen si no son de eso que llaman izquierda.

Y está el trabajo periodístico, de investigación, que da credibilidad a los medios. El trabajo que cuestiona y que espera respuesta o reacción, ya sea con un reportaje, tablas comparativas, encuestas, lo que sea.

Para Reforma la respuesta o reacción es de todos los días con chairos iracundos que los acusan de difamar, mentir, etc.

¿Cuántos años duró la eterna campaña en redes que decía «Apaga Televisa», «Televisa te idiotiza»?

Para mí la cumbre de la incongrencia y la hipocrecía fue cuando vi un spot de campaña de AMLO en donde decía, palabras más, palabras menos, que «no quieren que hable, me quieren callar». La cosa es que ese spot lo vi en el Canal de las Estrellas.

Antes el Teletón era malo porque las empresas malas evadían impuestos y no sé qué cuentos más. Pero hoy el Teletón es bueno y lo apoyan. ¿Dónde quedaron esas maromas e insultos?

Se los tragan, porque alguien sin criterio va a comer lo que le den.

Sabina Berman escribió en Twitter: «Amig@s honest@s que publican el @Reforma. Este @Reforma no es el de hace 2 años. Este difama y golpea, utilizándolos a uds y sus prestigios, como escuder@s. Tal vez es tiempo de que hablen con el nuevo Director.»

El cinismo a todo. La escudera que vive del presupuesto hablando de escuderos.

Si Carmen Aristegui saca un reportaje de la Casa Blanca, bien, si insinuó que Calderón es alcohólico, basado en una difamación de Federico Arreola, cuyo medio SDP Noticias tiene un 50% de capital de Televisa, está bien.

O si Canal Once le paga al dos veces doctor, esposo de una funcionaria de alto nivel, y a la escudera Berman, bien. O a Gibrán y Estefanía Veloz.

Milenio estaba mal, pero ya no porque colaboran Gibrán, Epigmenio, etc. 

¿Alguien ve esos medios? Tal vez algunos chairos o sus familiares. Y que los vean los que quieran, de esto se trata la competencia en medios y contenido: de que elijas.

Si yo creo que Epigmenio es un mamarracho mentiroso y llorón, es mi opinión. Y evidentemente no lo vería ni en entrevistas ni mesas de debate ni nada, se me hace odioso y nefasto.

Por eso no logro entender el accionar de los chairos: los muy zafios exigen censura como en dictadura, y acusan a cualquiera que piense diferente a López de ser chayotero.

Pero hasta para eso son idiotas: el chayote viene del gobierno, así que hoy por hoy los chayoteros están en las mañaneras, con Carmen Aristegui, Milenio, Canal Once, Canal 22, en las redes y el propio YouTube.

Todo depende de quién pasee al perro, aunque de todos modos hay un amo que tiene la correa.

Ah, ese periódico Reforma difamando. Si no les pagan para que les peguen, ¿o sí?

Ay esos chayoteros de veras.

Recordemos a uno de los héroes de López Obrador, otro López, pero Portillo, a quien se le atribuye la frase «No te pago para que me pegues».

Puede ser que si me pegas quieras de mi chayote, o puede ser que no, porque vives exitosamente de tus ventas y publicidad y no dependes del favor gubernamental.

Ni apagaron Televisa ni van a dejar de leer Reforma o cualquier medio que, en su legítimo interés de crear contenido, hace lo que le parece adecuado.

Lo que siempre queda es la libertad de expresión y de elección. A menos que seas chairo, porque mientras decían que apagaras Televisa, ellos eran los que más niveles de audiencia le daban.

Un buen demócrata incentiva que la gente opine y hable, porque cree en la competencia y en la libertad de expresión.

Creer en los datos duros, la información con sustento, te hace inteligente. Creer en consignas, no.

El capitalismo, ese triunfando como siempre, hasta con los más recalcitrantes comunistoides cuyo resentimiento existe porque un hábil vividor de Palacio Nacional lo alimenta.

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