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SpaceX y la NASA en su gran día, y universos de diferencia.
SpaceX y Boeing trabajando con la NASA, retoman los lanzamientos desde EE.UU.
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SpaceX y la NASA en su gran día, y universos de diferencia. 

Tras casi 10 años, NASA relanza un transbordador junto a SpaceX y Boeing.

Es un tema de orgullo estadounidense que creció junto con la Guerra Fría: la carrera espacial para  demostrar quién era mejor y más adelantado en técnica. Hoy es una actividad esencial, pero de la mano de SpaceX y Boeing.

Tras la ocupación aliada en Alemania, Estados Unidos y la URSS aprovecharon a científicos alemanes, ya fuera con estatus migratorio o en calidad de secuestro. Da igual.

Acción lógica, porque tenían conocimiento aeronáutico envidiable. Que haya sido aplicado a bombas V1 o V2 es otra cosa. Incluso con la idea de una V3 intercontinental, que por supuesto no ocurrió.

El célebre Von Braun trabajó en la NASA y en poco tiempo hicieron una agencia vigorosa. Y se los aseguro: se habría vuelto loco de emoción de ver el sistema de aterrizaje de un cohete, tal como logró SpaceX hace unos años.

El transbordador Challenger tuvo misiones exitosas, hasta su fatídica explosión en 1986 que ocurrió 73 segundos después de su despegue. Murieron siete astronautas y el evento cambió por completo a la NASA.

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Quién se imaginaría que años después, Estados Unidos estaría comprando espacio para sus astronautas a un costo de decenas de millones de dólares por vuelo en el Soyuz ruso.

Estados Unidos neoliberal haciendo negocios con Rusia, la que hasta 1989 fue llamada el «Imperio del Mal».

¿Por qué siguen defendiendo o hablando de comunismo? Vaya retraso mental.

SpaceX vuelve a centrar los lanzamientos en EE.UU.

SpaceX como símbolo de éxito.

Envidio a Elon Musk: tiene su compañía de autos eléctricos, pero tener una compañía de cohetes mata todo. El sueño máximo de ingenieros en aeronáutica y pilotos, y un día cercano pasajeros en vuelos espaciales.

No puedo esperar a las selfies, lo que abrirá un nuevo episodio de clasismo cósmico, como dictan los cánones de la sociedad humana. La corrección política llegará a Marte, es un hecho.

Los experimentados astronautas Doug Hurley y Bob Behnken van a la Estación Espacial Internacional. Y sus esposas, por cierto, también son astronautas.

Karen Nyberg se acaba de retirar este año de la NASA, tiene un hijo, Jack, con el coronel Doug Hurley. Así que el mundo aeroespacial es cosa de todos los días.

Como algún día lo será para cualquier turista cuando abra un hotel Hilton en la Luna, casinos, un call center operado por indios, albañiles mexicanos, spas filipinos, table dances con ucranianas, etc.

Ya iremos echando a perder uno a uno nuevos parajes en el Sistema Solar (Te entiendo, Dr. Manhattan. Te entiendo).

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Universos de diferencia.

Hay una Agencia Espacial Mexicana. Accedí al sitio oficial, pero no hay mucho que ver, aunque sí tienen acuerdos firmados con agencias espaciales y organismos internacionales.

¿De qué? No lo sé. Si no hay ni dinero para proveer a médicos y enfermeras del país con equipo adecuado para el COVID-19, o medicamentos o tantas cosas, pues quizás haya una persona ahí haciendo memos, jugando solitario.

¿Sabían que Argentina tiene a la CONAE? Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Se firmó un acuerdo con ellos en 2006 concerniente a la cooperación espacial con fines pacíficos.

Qué bueno que lo aclaren, eso debe tranquilizar a Estados Unidos, Rusia y China.

Pero hablando en serio, ¿por qué el espacio? Investigación, sí, pero también por tener satélites en órbita que son vitales para las comunicaciones.

México tiene su flotilla y hay una industria satelital que trabaja en conjunto con iniciativa privada (o viceversa). Se desarrollan y mejoran modelos, procurando alargar su vida útil y sus capacidades. Cosa neoliberal pues, lo normal.

Qué envidia los logros conjuntos de NASA, SpaceX y Boeing.

Pero si el único astronauta mexicano, Rodolfo Neri Vela, salió chairo y votó por López, ¿qué se puede esperar?

Uno acá pagando por la tonta refinería del científico trapiches, echándole al combustóleo, cuando habría más futuro si se apostara a la ciencia y levantáramos la mirada hacia el espacio.

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