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Vinilos superan las ventas de CD desde los años 80
Si tú escuchaste vinilos, eres población en riesgo.
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Vinilos superan las ventas de CD desde los años 80 

¿Por qué se siguen vendiendo vinilos?

Según una nota de Hipertextual, en 2020, los ingresos de los vinilos aumentaron un 4% frente al 48% que bajaron los de los discos compactos en Estados Unidos.

En dinero, según un informe de la Asociación de la Industria de la Grabación de América (RIAA, por sus siglas en inglés), las ventas de los vinilos representaron alrededor de 232,1 millones de dólares, contra 129,9 millones de los CDs.

¿Pero por qué?

Aunque sus años de gloria parecían haberse extinguido, la industria del vinilo nunca murió: existe un mercado para coleccionistas que, envueltos en nostalgia o simple pose, prefieren el sonido analógico por encima del digital.

Para conseguir música nueva tenías que ir a la tienda de discos, revisar estantes según el género preferido (y más o menos), y revisar por orden alfabético portada tras portada. 

Me impactaron portadas de Kiss, Iron Maiden o Slayer, aunque la que más recuerdo es la de un disco que nunca escuché: The Last in Line de Dio, una obra de Barry Jackson en acrílico que muestra una escena infernal de sometimiento y esclavitud a los pies de un demonio colosal en algún planeta desconocido.

Obra de Barry Jackson usada en la portada del disco The Last in Line de Dio, 1984.

En 2018, Julien’s Auction subastó en unos $32,000 dólares ese cuadro que pertenecía, obviamente, al inventor del gesto metalero por excelencia, Ronnie James Dio, fallecido en 2010 a los 67 años.

El gusto por los discos

Abrías la tapa de la tornamesa, colocabas la aguja y escuchabas hasta que se levantara el brazo automáticamente llegando al final. Luego voltear el disco y escuchar la otra cara. Y el arte gráfico era esencial, una extensión del concepto de cada artista.

Veías todos los detalles de la portada impresa, y si eran discos dobles el gozo era extendido: abrirla como libro y disfutar al por mayor. Se trataba pues, de un ejercicio de atención completo para escuchar música.

Desde ese punto de vista, los hipsters tienen una justificación en su pose. ¿Pero realmente se escuchan mejor? Sí pero no.

Francisco R. Villatoro comenta en este blog que, en resumen, el vinilo suena mejor que el CD porque tiene un rango dinámico relativo (hablando de la «Guerra de Volumen»), aunque tiene niveles de distorsión y ruido mayores en ciertas frecuencias. 

Sobre la Guerra de Volúmenes o “Loudness War”.

El vinilo reproduce ciertos ultrasonidos grabados en la cinta máster de audio, aunque no con la calidad con la que lo reproducen formatos de audio de alta frecuencia de muestreo como el DVD-A o el SACD; pero estos ultrasonidos no son audibles para una persona normal.

El problema se reduce, entonces, a la calidad misma de la grabación, al máster. Y agreguemos a eso la pérdida de rangos dinámicos y el atrofiamiento generalizado de apreciación musical, el tipo de reproductor, bocinas, etc.

Me gusta saber que hay un mercado de vinilos porque, quizás, habrá de valorarse más el talento de artistas y ejecutantes. Como antes, en los tiempos en que forzosamente tenías que ser bueno dentro y fuera del estudio, de la mano de verdaderos artistas de la grabación.

Aunque para mí, la mejor opción en cuestión de calidad sonora la sigue ofreciendo el CD. Además, conserva los librillos y el arte gráfico que tanto nos gusta.

Pero estúpida guerra de volúmenes, estúpido reggeaton. Ya le estoy gritando a una nube.

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