Al parecer

Atlas Femenil: la pasión y el llanto de una eliminación

2 Dic, 2020

¡Atlas Femenil merecía ir a semifinales!

¿Llorar por futbol? Me imagino la cara de Eduardo Albornoz sentado frente a mí mientras escucha tremenda confesión, muy «marica», pero real. Lloré por la eliminación de mi Atlas Femenil.

Estoy devastada. Es real. Y no es la primera vez, en mi memoria tengo mínimo cuatro ocasiones anteriores. El pasado lunes sumé un más.

No les hablaré de mí. O sí.

Sino de esa parte tan emocional de los seres humanos y el sentimiento de desolación y desesperanza al ver o sentir o vivir una pérdida, pero vamos, ¿llorar por futbol?

Sí. Porque es una emoción indescriptible, quizá increíble e incluso ridícula para muchos. Y existe, permea en nuestra sociedad ávida de amor, de éxito, de triunfo, de escenarios prósperos, de encumbrar…¿líderes, héroes?

Probablemente. Pero siempre navega una pregunta muy genuina de mi suegro (QEPD), «¿a quién no le gusta ganar?». Prontamente respondí siempre, «a mí sí».

Atlas Femenil merecía ir a semifinales.

Atlas Femenil tenía la posibilidad acceder a semifinales de la Liga de futbol de México.

Para la institución sería un tremendo éxito porque ninguno de sus dos equipos profesionales han estado en esas instancias en la historia reciente. Sin embargo el futbol y sus cosas, y qué cosas mostró el rival, Gallos Femenil, quienes ganaron esa posición en «semis».

Desolada, destruida al ver que se había esfumado en escasos minutos la posibilidad de ver al club de mis amores triunfar. Montones de preguntas: ¿Cómo pasó? ¿En qué momento? ¿Por qué siempre al Atlas, a mi Atlas? Ninguna con respuesta, no aún.

Es futbol, patear una pelotita, sí, muy banal, pero una pasión que millones de personas en el orbe logramos sentir. Yme atrevo a decir: todos los fanáticos de este hermoso deporte hemos llorado por futbol.

Para muestra, vean las escenas y postales tras la muerte de Diego Maradona. Muy superficial, sí; pero imposible de evadir de nuestra cultura pop.

La pasión y entrega, dentro y fuera de la cancha.

Lloro, me apasiono, grito frente al televisor, (¿todavía se dice así o delaté mi edad?). Maldigo, pendejeo a jugadoras, cuerpos técnicos, staff, árbitro y largo etcétera.

Todo lo anterior para liberar (o al menos intentar) que me salga la rabia, que fluya el coraje, la frustración que me quedó al ver eliminado a mi equipo, el Atlas Femenil.

Porque he llorado tanto por futbol que solo puedo pensar en ¿cuándo será la próxima. Ojalá falte mucho, pero siendo fanática del Atlas, Real Madrid, USWNT, Thorns y Stanford, es muy probable que el próximo episodio será muy cercano.

Sin embargo, sigo pensando que: ¡El futbol es la vida!

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