Comunicación

Periscope: la app de transmisión en vivo de Twitter que llegó a su fin.

14 Feb, 2021

Periscope llega a su fin, aunque no la transmisión en vivo.

La app de Periscope fue adquirida por Twitter en marzo de 2015, aun cuando no había salido al mercado, pues en aquellos días se veía un extraordinario potencial a la transmisión en directo desde un teléfono móvil. Y al ser integrada a la red social, la plataforma se convirtió en el lugar ideal para ofrecer información rápida y directa.

Sin embargo, ha sido la propio Twitter quien decidió cerrar dicho servicio y las aplicaciones dejarán de funcionar a partir de marzo de 2021, exactamente 6 años después de su lanzamiento para iPhone. Por lo pronto, ya no es posible el registro de nuevos usuarios.

Quienes sean usuarios activos podrán descargar un archivo con todos los videos y datos hasta su cierre definitivo, aunque la web de Periscope permanecerá abierta, sirviendo como una especie de catálogo de los videos públicos grabados hasta la fecha.

Twitter Live es la función en la que se integraron características de la app, y si bien la transmisión en directo permanece, ésta tiene mucho más peso en plataformas o redes sociales como Facebook o YouTube.

Las polémicas de Arne.

¿Cómo no recordar a Arne Aus den Ruthen con sus videos de Periscope? Quien fuera city manager durante la gestión de Xóchitl Gálvez en la alcaldía de Miguel Hidalgo, explotó decididamente la app en 2015.

Realizando operativos videograbados en tiempo real, puso en evidencia la consistente violación de reglamentos por parte de ciudadanos o autoridades en muchos rubros: manejo de basura, invasión de banquetas, obstrucción a la vía pública, apropiación de espacios públicos, etc.

Sin embargo, los «Operativos Antigandalla» de Arne también evidenciaron el vacío legal con respecto al uso de nuevas tecnologías en el ejercicio del servicio público, generándose polémicas por violar el derecho de privacidad de los que fueron grabados sin su consentimiento.

En un operativo realizado en la Unidad Habitacional Lomas de Sotelo en 2015, exhibió a través de su cuenta personal de Periscope a una mujer que tiraba basura en un lugar prohibido. La mujer después fue apodada en redes sociales como «Lady Basura» o «Lady Marrana».

Ese caso derivó en una queja contra el ex city manager ante la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, organismo que emitió una recomendación por tratamiento ilegal y arbitrario de datos personales, lo que motivó al alcalde Víctor Hugo Romo a emitir una disculpa pública en 2019 a nombre de la entidad.

¿Y cómo olvidar aquella vez en la que unos guardias de seguridad privada golpearon a Arne y le arrebataron el celular, sin darse cuenta que se transmitía todo por Periscope?

Eran guaruras de Raúl Libien Santiago (cuyo padre es dueño de la estación de radio Stereo Miled y la revista Miled en Toluca, entre otros negocios) enviados por su patrón después de supervisar un operativo contra vehículos de los guardaespaldas estacionados en la banqueta del prepotente cuyo apodo para la posteridad fue #LordMeLaPelas.

Benditas redes sociales.

La anécdota del imprudente.

Hace unos años tuvo lugar una historia de la cual fui testigo, en la cual jugó un papel determinante Periscope y la imprudencia de un sujeto que fue bastante tonto. Por decir lo menos.

Llegué puntual a un llamado de grabación en un estudio de Polanco. Estaba el ingeniero y dos personas por parte de la agencia de publicidad, un creativo y un productor. Me explicaron qué tono e intención debía dar al personaje de una versión de radio. Hice algunas tomas y listo.

Terminada la versión, es común que la agencia de publicidad se la envíe al cliente para aprobación, quien muchas veces no está en el lugar sino en su oficina corporativa.

Estábamos en esa espera y la charla era relajada. De pronto el productor de la agencia recibió una llamada. Sus facciones pasaron de la tranquilidad a la tensión casi de inmediato, mientras respondía a los cuestionamientos del cliente.

«Hola, fulana. Eh, sí, ya se grabó la anterior. No, no sé de qué me hablas. Pero, ¿qué? ¿Cómo? ¿Quién la publicó o qué? ¿En dónde? No sé…déjame ver…OK…sí, OK…entiendo…».

Terminó la llamada.

El sujeto estaba visiblemente consternado, y con seriedad dijo al creativo:

«El cliente encontró en redes sociales una grabación del spot que hicimos antes. Parece que la subió el mismo locutor.»

«¿Qué? ¿Pero en dónde?» – preguntó el creativo intrigado.

«A Periscope. El cliente está encabronadísimo. Me dice fulana que van a hablar con legal.»

Expresiones de pesar y luego silencio en la sala.

Las consecuencias legales por un Periscope.

La versión que yo grabé sí fue usada conforme a lo planeado, pero la otra que produjeron nunca salió al aire.

En la esfera corporativa la pelea entre marcas rivales los obliga a monitorear todas las redes sociales, todo el tiempo. Encontraron la grabación en la cuenta del locutor y duró en línea escasos minutos. Lo contactaron cuanto antes y se le ordenó borrarla, pero el daño ya estaba hecho.

La reacción del cliente fue despiadada e inclemente: el problema escaló al punto de la cancelación de contratos entre cliente y agencia de publicidad, más las penalizaciones y compensaciones correspondientes. Hubo despidos en la agencia, sumando a esa cadena de eventos el que el estudio de grabación se quedó también sin un cliente.

El locutor fue vetado (al menos por el estudio). Una historia que terminó costando muchos millones de pesos, y todo porque se le hizo muy fácil grabarse a sí mismo para mostrarse ante sus seguidores.

Tantos años firmando contratos de versiones donde se acuerda confidencialidad, cesión de derechos de uso, propiedad intelectual, etc., para que una omisión poco profesional provocara un desastre.

Y todo por unos likes en Periscope, la app de Twitter cuyo fin llegará en 2021. Cuántas anécdotas ¿eh? Cuántas anécdotas.

Comentarios