Ciencia y Tecnología

Analizan huesos y objetos hallados en Tingambato: tienen 1,400 años

Las investigaciones comenzaron en 2016, y los especialistas siguen analizando huesos y objetos de la zona arqueológica.

25 May, 2021
Especialistas del INAh analizan huesos y objetos de una cámara funeraria de Tingambato, Michoacán.

Restos óseos y miles de objetos fueron hallados en la zona arqueológica de Tingambato, Michoacán.

Ciudad de México, 25 may (EFE)

Los restos óseos de una mujer y 19,428 objetos asociados hallados en la zona arqueológica de Tingambato, Michoacán, fueron analizados por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Su antigüedad data del año 630 d.C. y se encontraban dentro de una cámara funeraria de la construida a cinco metros de profundidad, con fuertes paredes de piedra y un techo abovedado de lajas en sentido de espiral, donde fue inhumada con un rico ajuar compuesto por 19,428 objetos de concha y lapidaria.

El arqueólogo José Luis Punzo Díaz, investigador del Centro INAH Michoacán, indicó que los resultados revelaron la trascendencia de este entierro y del personaje inhumado, colocándolo como uno de los más importantes en la arqueología del occidente de México, en particular de aquel estado.

Los análisis

Los análisis osteológico y de ADN antiguo confirmaron que los restos óseos depositados en la Tumba II de Tingambato pertenecían a una joven mujer de entre 16 y 19 años, y su antigüedad se remonta hacia el 630 d.C.

Esto de acuerdo con el análisis de colágeno por radiocarbono hecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuyo dato coincide con la etapa de mayor crecimiento de Tingambato (entre 550 a 850 d.C.): un sitio privilegiado por su ubicación, en la entrada de Tierra Caliente y la sierra fría michoacana, el cual surgió en el año 0 y tuvo una ocupación constante hasta 900 d.C.

Alejandro Valdés Herrera, integrante del proyecto de investigación, señaló que debido a la fragmentación y malas condiciones de conservación que presentaba el cráneo, se hizo una cuidadosa reconstrucción en el Laboratorio de Antropología Física del Centro INAH-Michoacán, donde se descubrió que presentaba deformación cefálica, así como trabajos de modificación dental.

«Si bien estas modificaciones eran recurrentes en su tiempo, se asocian a ciertos grupos de la sociedad, lo que nos lleva a pensar que era parte de la élite local», explicó.

Conchas y piedras como ofrenda

Al analizar su dentadura observaron que las modificaciones no estaban desgastadas ni presentaban evidencias de uso, por lo que pudieron haber sido realizadas en un momento cercano a su muerte.

El hallazgo se hizo en 2011 pero los estudios de los materiales comenzaron en 2016, logrando determinar diversas paleopatologías, las cuales indican que sufrió periodos de enfermedad como fiebre y un grado leve de desnutrición, aunque no parecen ser la causa de muerte, la cual aún se desconoce.

Al analizar 18,601 elementos elaborados con conchas marinas, se determinó que la mayor parte de las cuentas y pendientes son de la especie Spondylus princeps, proveniente del Pacífico, peculiar por su tonalidad anaranjada, la cual fue altamente apreciada por las culturas antiguas.

Acerca de los 827 elementos lapidarios, los especialistas destacaron que la mayor parte de las cuentas de piedra verde corresponden a un mineral llamado amazonita, cuya procedencia aún no se precisa, pero se conocen vetas importantes en el estado de Chihuahua.

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