Opinión

Idiomas que se transforman, lenguas que desaparecen

Manuel Segovia, uno de los últimos hablantes del idioma ayapaneco.

14 May, 2021
Falleció Manuel Segovia Jiménez, uno de los últimos hablantes del idioma ayapaneco.

Las sociedades se transforman a la par de sus idiomas o lenguas, o desaparecen al paso del tiempo.

Con información de EFE

Manuel Segovia Jiménez era uno de los últimos hablantes del idioma indígena ayapaneco, un idioma indígena de la familia mixe-zoque que, como tantas lenguas al paso de los siglos, está condenada a desaparecer. Don Manuel falleció a los 87 años en el municipio de Jalpa de Méndez, Tabasco, a consecuencia de una enfermedad crónica. Con su partida, sólo quedan dos personas más, ambas de la tercera edad, que hablan ayapaneco.

Según datos de la Secretaría de Cultura, el último censo realizado en 2010 arrojó que 21 personas hablaban el idioma en Tabasco. A mediados del siglo XX todavía quedaban casi 8,000 familias ayapanecas, pero el mundo se transforma constantemente, y más en la vertiginosa modernidad ante la que no hay tradición que resista.

A partir de la construcción de la carretera que une Villahermosa con Comacalco, comenzó la migración de pobladores y, con ello, la paulatina extinción de su lengua.

«¡Ya no hay nada que hacer! Las personas más sabias decayeron, los que quedan ya no es igual, no tienen todo el conocimiento que se necesita»

Manuel Segovia hijo.

El hijo de Manuel criticó al Instituto Nacional de Lenguas indígenas (Inali) por haber fingido «interés para posar para la foto» pero no para recuperar el idioma de su comunidad. Tanto él como su padre, fundaron talleres del lenguaje zoque-ayapaneco, proyecto con el cual tenían alrededor de 15 años trabajando para que el lenguaje no se perdiera. Los esfuerzos fueron en vano.

Manuel Segovia Jiménez retratado por Jaime Ávalos. Foto EFE.

¿Por qué desaparece una lengua?

Depende de muchos contextos, pero el desuso de una lengua ocurre ante la imposición de idiomas según cada nación para, simplemente, comunicarse y organizarse. Imperan las mayorías de forma natural y la cultura se va transformando junto con el idioma, incrementando bibliografías, obras, medios.

Nuestro idioma, derivación del latín vulgar, tiene su propia transformación día con día, hoy acompañada de anglicismos, ideologías o apatía mental derivada del uso permanente de las redes sociales, pero a fin de cuentas dando nuevos usos y significados a las palabras.

Que hablemos español es circunstancial y, quizás, de haber vencido Francia en Puebla, hoy estaríamos hablando un peculiar francés lleno de mexicanismos. ¿Es malo que muera un idioma? No, simplemente ocurre.

No obstante, la riqueza del ayapaneco se conservará escrita gracias a que dos lingüistas estadounidenses de la Universidad de Standford grabaron durante dos años a Manuel Segovia pronunciando frente a un micrófono las miles de palabras que conocía. Al menos.

En México existen 68 lenguas indígenas y más de 7.4 millones de hablantes, siendo uno de los 10 países con más lenguas originarias en el mundo. Las más habladas son el náhuatl (1,7 millones), maya (775,000), tseltal (589,000), tsotsil (550,000), mixteco (527,000) y el zapoteco (491,000), según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De entre todas esas lenguas, 31 están en alto riesgo de desaparecer y 37 están amenazadas. Cosa que, sin ánimos fatalistas, habrá de suceder tarde o temprano. Eso también es parte del curso de la naturaleza humana: idiomas, culturas, civilizaciones enteras van y vienen. Y vendrán.

Ñ

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