Los que saben

La inventora mexicana y sus 12 patentes basadas en el nopal

Norma Alcantar, ingeniera química, profesora e investigadora mexicana, ha desarrollado 12 patentes basadas en el uso del nopal.

19 May, 2021

Norma Alcantar es una inventora mexicana que tuvo éxito con sus patentes.

Miami, 19 may (EFE News)

Norma Alcantar, ingeniera química, es una inventora mexicana con 12 patentes en EE.UU. basadas en el uso del nopal. Desde limpiar el agua hasta detener la formación de las placas cerebrales que causan el mal de Alzheimer, sus inventos surgieron gracias a una costumbre que le platicó su abuela, Balbina Zamora, cuando Norma era estudiante de secundaria en la CDMX.

En su búsqueda de investigaciones en la Universidad del Sur de Florida (USF), le propusieron una sobre aceites de las víboras, un reptil que no le gusta, y de la nada se le vino un recuerdo: Contándole a su abuela sobre una clase de química acerca de los sulfatantes y su poder limpiador en los detergentes, doña Balbina le contestó que sabía limpiar el agua con el nopal, un ingrediente básico en la cocina mexicana.

Le explicó que cuando vivía en el campo en Michoacán, donde cultivaba maíz, solían cocinar el cactus en agua y agregarlo al agua con sedimentos y escombros que tomaban de un estanque para purificarla. Alcantar no le creyó. ¿Agregar agua sucia con la sustancia verde gelatinosa del cactus a otra agua sucia con sedimentos?

Los experimentos exitosos

Sin embargo, años después lo intentó en su laboratorio de la USF. Y con tanto éxito que Norma Alcantar ha evolucionado ese principio hasta convertirse en una pionera en los avances químicos de moléculas de origen vegetal para la descontaminación del agua.

El mucílago del cactus (Opuntia ficus), que es la parte viscosa de su interior, y ahora en forma de polvo, puede eliminar sedimentos, petróleo, isótopos radiactivos, metales pesados e incluso bacterias del agua.

En 2010, tras el derrame de petróleo de Deepwater en el Golfo de México, se puso a prueba el invento: el mucílago separa las gotas de petróleo para hacerlas más pequeñas, permitiendo a las bacterias que están en la superficie del agua degradarlo. Funciona de la misma forma que el Corexit, un compuesto químico empleado para derrames de petróleo, pero con la ventaja de que no es tóxico para la fauna ni flora marina.

También se probó con éxito en las aguas subterráneas de Haití, contaminadas con metales y bacterias tras el terremoto de ese mismo año.

Su idea es llevar estos inventos de forma masiva a regiones rurales remotas y en desarrollo que carecen de acceso al agua potable, como también áreas afectadas por desastres ambientales y naturales.

Norma Alcantar fotografiada por Joseph Gamble para EFE.

El nopal ayuda a detener el Alzheimer

Si el mucílago podía interactuar con el petróleo, que es una combinación aberrante de hidrocarburos pesados, Norma Alcantar se propuso experimentar con las placas amiloides que causan el Alzheimer.

En sus experimentos con animales, comprobó que el mucílago podría ayudar a evitar el desarrollo de las placas que crecen como un hongo en las células del cerebro y producen la pérdida de la memoria en los humanos.

Además, la profesora e ingeniera química egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha ideado una bolitas de mucílago que eliminan el olor del pescado y agiliza así el proceso de comercialización sin necesidad del lavado prolongado con agua, así como una tecnología que puede matar las células cancerígenas en los ovarios.

Hoy, Alcantar, con un doctorado de la Universidad de California Santa Bárbara e investigadora de la Universidad del Sur de Florida (USF) desde 2003, tiene un total de 22 patentes en Estados Unidos, 12 de las cuales son gracias a sus investigaciones con el nopal.

El 5 de noviembre recibirá un homenaje totalmente inesperado para ella: será incluida en Salón de la Fama de Inventores de Florida. Y aún recuerda que, al recibir en 2004 la primera subvención de la Fundación Nacional de Ciencia para el uso del nopal, le contó a su abuela que el experimento funcionaba para limpiar los sedimentos.

«Pero, Norma, yo te dije que iba a funcionar», le respondió doña Balbina.