Los que saben

Mariguana: La legalización (or not) de la cannabis en México: el pedregal

¿Legalizar la mariguana? Y bueno, ¿ya podemos pegarle a la chabocha?

19 de noviembre de 2020. Por la tarde-noche Nayeli Salvatori, diputada federal del extinto Partido Encuentro Social, sube un video a TikTok prendiendo una pipa con mariguana (aparentemente).

Se escucha Light My Fire de The Doors de fondo y se lee lo siguiente: «Ya es legal!!! Felicidades!!!» (sic). ¡Y que le cancelan la cuenta! Ella dice que qué exagerados, que la pipa ni mota tenía porque no salió humo.

OK, bien por ella, le gustan los Doors, a mí también, me encantan. Le gusta la mota, a mí no, (prefiero el tequila, la verdad).

Qué bueno que sea feliz, cada quien sus enervantes. Debemos tener la libertad de elegirlos, por supuesto, pero el punto no es si le gustan The Doors o la mota. El punto es: ¡¿por qué estaba celebrando!?

Cuando pensamos en las obligaciones de un diputado o de una diputada, no se refieren solamente al enorme esfuerzo de levantar la mano para votar sin conocer lo que están votando o sin haber leído primero antes de votar.

O irse a dormir a la curul o tomarse selfies con las figuras de acción del momento como el Dr. López-Gatell (en fin, ardua tarea de nuestros legisladores).

Nay Salvatori prendiendo una pipa con mariguana (supuestamente).

La ignorancia legislativa.

Consideramos que sería óptimo (léase con sarcasmo por favor), que al menos conozcan los procesos legislativos. ¿O no?

Digo, es como si un médico (o un presidente) no supiera que utilizar cubrebocas en plena pandemia es una medida básica de protección… bueno, esa ya es otra historia.

El tema relevante aquí es que, nuestra diputada en cuestión, evidenció su ignorancia total sobre cuál es el camino que debe recorrer una ley federal para declararla como aprobada.

Mi estimada diputada, no, todavía no podemos fumar mota con libertad. No podemos celebrar aún. Pero no os preocupéis, estimados lectores, no todo está perdido: vamos avanzando en el camino de la legalización de la cannabis.

En este espacio les voy a contar en varios episodios cannábicos. Sí, para que no se me cansen, de qué va este proceso y qué estamos esperando que suceda, en teoría, antes del 15 de diciembre.

Nay Salvatori debería poder sacar su pipa y fumarse un kilo de mota para celebrar por todo lo alto.

¿Legalizar o no la cannabis?

Dice nuestro dicho mexicano, que ¿pa’ qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? Pues en materia de regulación de la cannabis, nada de parejo, pura piedra en el camino. Acompáñenme a ver esta triste historia de la vida real.

La primera iniciativa sobre el uso de la mariguana la presentó la exdiputada Elsa Conde Rodríguez, del extinto Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina (PASC), el 27 de noviembre de 2007 (sí, hace 13 años) y tenía como propósito legalizar el uso de la cannabis medicinal.

Esta iniciativa abrió las puertas para que, en teoría, (aun no es algo tangible) se pueda ejercer el derecho al acceso seguro y legal, para aquellos cuya condición de salud requiere el uso de cannabis.

Su uso ha ido cobrando importancia en todo el mundo, en el tratamiento de enfermedades relacionadas con la artritis reumatoide, esclerosis múltiple, trastornos neurológicos, epilepsia y muchas otras patologías.

A partir de la iniciativa de Elsa Conde, durante estos últimos 13 años, se han presentado alrededor de 70 iniciativas en ambas Cámaras y de distintos partidos (sí, hasta del PAN).

En el ir y venir de iniciativas y de acciones de la sociedad civil, se ha avanzado en dos caminos: en el del derecho al desarrollo de la libre personalidad y en el del derecho al acceso a la cannabis para uso medicinal.

Efectivamente, no tenemos nada integral todavía. Ni se había considerado el uso industrial de esta planta que tanto bien le hace a la ecología.

Revisando los hechos.

Aunque ha sido un pedregal, revisemos los hechos importantes en la materialización de la regulación del uso de la cannabis.

Primero, partamos del hecho de que todos los esfuerzos que se han realizado, vienen del modelo prohibicionista de la política de drogas a nivel mundial y, por supuesto, también nacional.

Es decir, nada de nada, no se puede ni investigar con toda libertad y con todos los insumos necesarios las bondades de esta planta en nuestro país.

En este punto, es preciso que señalemos que la cannabis está prohibida porque en nuestra ley general de salud y también a nivel mundial, está catalogada como estupefaciente (1).

Les regalo otro dato para ir metiéndonos en el ajo mientras masticamos la historia de la regulación de la cannabis en nuestro país: Esta sustancia, todavía ilícita en muchas partes del mundo, y obvio en nuestro país, es la más consumida en el mundo.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en su reporte de este año, señala que 192 millones de personas en el mundo consumieron cannabis al menos una vez en el 2018.

Bueno, regresemos al tema, las iniciativas para regular el uso de la cannabis, presentadas en el Congreso de la Unión desde 2007 hasta el 2015 se fueron directito a la congeladora.

Nadie quería echarse ese trompo a la uña.

A partir del 2016 ya hubo más movimiento, el mismísimo Enrique Peña Nieto presentó su propia iniciativa para reformar algunos artículos de la Ley General de Salud que permitieran el uso medicinal de la cannabis.

Sin embargo, el envión detrás de este movimiento en las iniciativas para regular el uso adulto y el uso medicinal de la mariguana, vino de la sociedad civil.

Sí, había que reclamar los derechos y la sociedad se organizó, lo hizo y se obtuvieron grandes avances.

No perdamos de vista lo que la regulación ha ido avanzando en dos caminos:

  • El derecho al libre desarrollo de la personalidad (2)
  • El del acceso a medicamentos basados en cannabinoides (otro día platicamos de estos maravillosos componentes).

Iniciativa ciudadana por la mariguana.

Entonces, en el carril de tener derecho a elegir cómo ejercemos nuestra autonomía (si queremos nos pachequeamos o no), un grupo de amigos estudiantes de derecho fundaron el Centro Estratégico de Impacto Social.

Luego se convirtió en Sociedad Mexicana de Consumo Autorregulado y Sustentable (SMART), el cual estaba enfocado a la promoción de derechos humanos.

Este grupo comenzó una estrategia maravillosa (se le conoce como litigio estratégico) para poder llegar a lo que se tiene ahorita para consumo personal de la mariguana: quien tramite un amparo ante la autoridad correspondiente, puede consumir cannabis para uso recreativo.

¿Quieren saber cómo le hicieron? Acompáñenme en una próxima entrega. Ahí nos enteraremos cómo un grupo de abogados le pico la cresta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación pa’ prender la llama y el gallo de mariguana.


(1) El concepto estupefaciente se utiliza para designar sustancias que provocan anestesia o estupor, sueño y somnolencia cuando se consumen de determinada manera.

Al consumir estupefacientes se genera un estado estático o no se responde a una determinada situación.

Dado que su consumo puede tener efectos nocivos para la salud, la mayoría de los estados del mundo los considera ilegales.

(2) El derecho al libre desarrollo de la personalidad es que todas las personas podamos determinar libremente la capacidad natural de nuestro desarrollo personal, es decir, ejercer la autonomía.

Las personas mayores de edad tenemos la facultad de decidir qué clase de actividades lúdicas queremos realizar y que podamos materializar esta elección de manera segura y libre.

Seguiremos hablando de este tema cada lunes. ¡Estén atentos!